La primavera es una temporada crucial en la vida de la vid. En el Domaine de Cambis, situado en Berlou, en el Hérault, es también uno de los mejores momentos para ir al encuentro del viticultor y sumergirse en el corazón del trabajo de la viña. Entre el despertar vegetal y los gestos minuciosos, este período revela el otro lado de una añada en gestación.
La vid despierta
En cuanto llegan las primeras suavidades primaverales, la vid despierta tras su reposo invernal. Las yemas se hinchan, aparecen las primeras hojas: es la brotación. Este fenómeno marca el inicio de una intensa actividad en el viñedo.
Martin Perolari, viticultor en el Domaine de Cambis, cuida entonces cada detalle. Los brotes jóvenes son frágiles, y las heladas primaverales pueden comprometer la futura cosecha. Hay que estar atento. En las laderas de esquisto de Berlou, entre 250 y 400 metros de altitud, la altitud protege parcialmente la vid, pero cada episodio de helada debe vigilarse de cerca.
Los trabajos de primavera: paciencia y precisión
La magia del vino comienza mucho antes de la vendimia. La primavera es el momento en que todo se decide. Varios gestos esenciales marcan el ritmo de este período:
Fin de la poda
Iniciada desde el invierno, la poda termina a comienzos de la primavera. Permite estructurar la vid, equilibrar la carga de yemas y favorecer una buena aireación del follaje.
Desbrotado
Al eliminar ciertos brotes considerados superfluos, el viticultor orienta la energía de la planta hacia los racimos más prometedores. Es un trabajo de selección minucioso que se realiza a mano.
Empalizado y atado
Se guían los sarmientos entre los alambres para optimizar su exposición al sol, esencial para la futura maduración de la uva. Una buena disposición del follaje favorece también la circulación del aire, limitando de forma natural los riesgos de enfermedades.
Trabajo del suelo
En el Domaine de Cambis, certificado en Agricultura Ecológica desde la añada 2021, el trabajo del suelo es mecánico: sin herbicida químico. El esquisto de Berlou desempeña aquí un papel crucial: drena el agua, almacena el calor del día que restituye por la noche, y participa en la mineralidad característica de los vinos del Domaine.
Estos gestos, aunque invisibles en la copa, son fundamentales para la calidad del vino.
¿Por qué visitar el Domaine en primavera?
Es en primavera cuando el Domaine de Cambis revela su alma. Los paisajes del Haut-Languedoc reverdecen, las viñas cobran vida, y el equipo está manos a la obra. Al venir al Domaine en esta época, los visitantes pueden:
- Observar de cerca el trabajo del viticultor
- Comprender el impacto del terruño en la vid
- Participar en una degustación comentada, en relación directa con los trabajos en curso
El vínculo entre el gesto y el sabor se vuelve entonces evidente: lo que ve en las viñas, lo siente en la copa.
Una invitación al encuentro del vino
Visitar el Domaine de Cambis en primavera es descubrir un oficio, un terruño y una pasión en el momento más vivo del año. Una invitación al encuentro del vino… en su raíz.
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